Autores, editoriales, instituciones y libros. Estudios de historia intelectual.

Javier Garciadiego

El Colegio de México

Autores, editoriales, instituciones y libros. Estudios de historia intelectual, de Javier Garciadiego, recoge once ensayos cuyo denominador común es el abordaje de pasajes de la historia intelectual del siglo xx mexicano.

Por sus páginas, el lector verá transitar a multitud de intelectuales, desde Justo Sierra y Ezequiel Chávez hasta José Emilio Pacheco, pasando por Félix Palavicini, José Vasconcelos, Martín Luis Guzmán, Daniel Cosío Villegas y Carlos Fuentes, entre muchos más, con una atención especial en Alfonso Reyes y en la presencia de los intelectuales españoles exiliados en nuestro país a partir de finales de los años treinta.

Su lectura llevará también al lector a seguir los procesos de construcción de instituciones educativas y culturales como la Secretaría de Educación Pública, La Casa de España y El Colegio de México, así como al recuerdo de gestas culturales ahora legendarias, como las campañas educadoras de Vasconcelos en los años veinte.

Algunos inéditos, otros publicados en revistas o como capítulos de libros, estos once textos hoy se presentan juntos con el fin de hacer accesibles unos y rescatar otros. 

Alfonso Reyes, Diario 1951-1959, tomo VII

Edición crítica, notas y fichas biobibliográficas de Fernando Curiel Defossé, Belem Clark de Lara y Luz América Viveros Anaya

Letras Mexicanas, Fondo de Cultura Económica, 2015.

 

Alfonso Reyes registró en las páginas de su Diario (1911-1959) cerca de cinco décadas que comprenden la totalidad de su vida adulta. De éstas páginas sólo la escritura correspondiente al periódo de 1911 a 1930 había visto la luz en forma de publicación, auspiciada por su hijo y por su nieta, a diez años de la muerte del polígrafo, en 1959.

En 1995 Alicia Reyes, nieta y albacea de don Alfonso, anunció que daría continuidad a esta monumental empresa editorial. En la realización de esta tarea estaba acompañada por José Luis Martínez (1918-2007), antiguo discípulo y colaborador de Reyes, ex director del Fondo de Cultura Económica y editor él mismo de los cuatro últimos tomos de las obras del escritor regiomontano. De común acuerdo con Alicia Reyes, don José Luis se puso al frente del grupo de especialistas que acometieron esta ingente labor, cada uno de ellos representante de las principales institutciones con las que Reyes tuvo relación.

El público lector y el mundo de las letras hispanas tuvieron que aguardar todavía muchos años para poder acceder a los episodios cruciales de la vida íntima, literaria, diplomática, política y académica del insigne humanista universal. Los editores de este Diario confían en que su trabajo recompense tan prolongada espera y que su dedicación emule y corone el gran empeño que don José Luis puso en este proyecto, su último gran compromiso intelectual.

Los editores de este volumen son investigadores de tiempo completo y profesores de la UNAM, asimismo son miembros del Sistema Nacional de Investigadores. El doctor Fernando Curiel Defossé ha publicado varias obras en los campos de los estudios literarios y de los lenguajes industriales; la doctora Belem Clark de Lara ha sido coordinadora de la Biblioteca Nacional de México y ha publicado diversos libros y artículos relacionados con la literatura mexicana del siglo XIX y la crítica textual; finalmente, la doctora Luz América Viveros Anaya además es profesora del Centro de Enseñanza para Extranjeros y dedica sus investigaciones a la literatura mexicana del siglo XIX.

 

 

 

 

La terquedad de la esperanza

Marcos Daniel Aguilar. 

Prólogo de Armando González Torres

Universidad Autónoma de Nuevo León, 2015

 

Sin desdeñar el rigor académico, en el que parecen algo atascados los estudios sobre el Ateneo de la Juventud, este libro de Marcos Daniel Aguilar se diferencia de otros por su vitalismo. Vitalismo es una palabra muy cara, para los intelectuales mexicanos de principios del siglo XX, deseosos de romper con una dictadura de 30 años --la de Porfirio Díaz--, pero a la vez temerosos de precipitarse en la violencia. José Vasconcelos, Martín Luis Guzmán, Pedro Henríquez Ureña y especialmente Alfonso Reyes (el más mencionado en este libro) vivieron entre brutales entusiasmos revolucionarios y contrarrevolucionarios, y escogieron el camino más difícil: el término medio de la concordia y la cultura, lo que Marcos Daniel llama La terquedad de la esperanza. Parte de su tesis es que antes de que el Ateneo de la Juventud se disolviera tras la Decena Trágica en febrero de 1913, antes de la violencia y de los partidos gregarios, los jóvenes ateneístas planearon una revolución mucho más honda: la del nuevo hombre, la del ser humano en perpetua invención. 

Ensayo de largo aliento con ser un libro corto (no supera las cien páginas), La terquedad de la esperanza incluso resucita a Alfonso Reyes en el Madrid de 1916, y Marcos Daniel se pone a dialogar con él y le abre cuentas y perfiles en twitter y en facebook. Lo actualiza: lo rejuvenece en el más bello sentido de la palabra. De ahí el vitalismo de su libro. El rigor académico, necesario para este tipo de investigaciones, no se aviene mal con el sentido narrativo de la vida, unica condición para actualizar --hacer nuestro-- el pasado intelectual que nos antecede. El sentido de continuidad es la clave de la cultura.      

                                                                                                                                                                                                                             Sebastián Pineda Buitrago

 

               

Dibujo de Alfonso Reyes, proyecto de su biblioteca